domingo, 3 de julio de 2011

La legalización de las drogas ¿El fin de los carteles?


A pesar de mi postura pro legalización de las drogas basada en la libertad individual, he de reconocer que el argumento más popular a favor de esta, aquel que dice que los carteles y la violencia que se genera por el negocio se esfumarían debido a una disminución de precios,  realmente no tiene mucho sentido. Al respecto hace algunos días fue publicado un artículo en The New York Times. En él se habla del impacto que podría tener la legalización de la marihuana en la ola de violencia que está viviendo México, país donde esa droga constituye el 60% de las ganancias del narcotráfico. Se señalan algunos puntos bastante interesantes que seguramente también serían relevantes en el caso de una política de legalización de drogas en general:

  • Al legalizar la marihuana en México aún quedaría un buen número de drogas ilegales (aquellas que suponen el 40% restante de ganancias, en las cuales los traficantes podrían enfocarse). Es de esperar que cualquier proceso de legalización sea gradual en aras de una mayor aceptación de la opinión pública, comenzando por las drogas menos peligrosas (como la marihuana). En ese escenario los narcotraficantes simplemente concentrarían sus esfuerzos en las drogas restantes.
  • Incluso si la legalización se diera de manera abrupta para todas las drogas, las bandas criminales aún podrían pasar a otras actividades ilícitas que lógicamente tendrían un crecimiento significativo: trafico de armas, secuestros, extorsión, robo, piratería...
  • Las mafias no tendrían por que dejar el narcotráfico. Les bastaría con entrar de forma subrepticia al recien creado mercado legal. Su conocimiento sobre el negocio les daría una posición privilegiada y además podrían usar la fuerza contra sus competidores como lo vienen haciendo.

A lo anterior yo le agregaría que si se diera la legalización los gobiernos crearían una serie de normas respecto a la calidad y salubridad del producto, normas que podrían ignorar sin problema los carteles con el fin de ofrecer drogas a menor costo y ocupar un nuevo nicho .

Como ven el asunto no es tan trivial como parece.

Saludos

    3 comentarios:

    jaime ruiz dijo...

    Bueno, si se reduce el negocio en un 60 % ya se habría dado un gran avance. No se querrá resolver un problema así como por ensalmo.

    Claro que las bandas criminales podrían pasar a otros negocios, pero no les resultarían tan rentables. Ahí parece obrar un elemento estable (las bandas criminales) y uno variable (los negocios que encuentran). Creo que no es del todo así, que la expansión de las bandas depende del negocio, como cualquier ramo de la economía.

    También es absurdo lo de que entrarían al mercado legal: de no ser por la prohibición y la altísima rentabilidad de la ilegalidad, los criminales no se meterían ahí. El conocimiento del negocio no sirve de nada cuando se trata de cultivar marihuana y venderla como una actividad económica protegida. Si fuera a ocurrir así, toda la economía estaría en manos de bandas criminales.

    Lo de las normas de calidad tampoco serviría mucho a los criminales: si el gramo de cocaína baja de 100 dólares a 5 dólares no sirve de mucho que alguien lo venda de baja calidad a dos dólares. Eso ya ocurriría con el alcohol.

    La legalización de las drogas tiene dos aspectos problemáticos. El primero es el de realidad, nadie hará caso a lo que pensemos los colombianos. En Colombia las acusaciones a la prohibición son una coartada de gente que se enriquece con el negocio y de idiotas universicarios manipulados. Como la mafia es hija de la prohibición, denunciemos a los prohibicionistas. Es una opción de gentuza.

    El otro problema es el de licitud: ¿por qué se debe permitir que algo capaz de destruir a la gente circule libremente? Claro, la libertad individual es muy fácil de defender si se dota a los niños de 12 años (edad a la que muchos prueban drogas) de una madurez que no tienen. En la realidad la inmensa mayoría de los padres prefieren que haya prohibición y que se reduzca así la oferta a sus hijos. Es verdad que se reduce.

    Una solución ideal: permitir el comercio pero prohibir el consumo a menores de 18 años (con reclusión forzosa para infractores). A partir de esa edad, prohibición para funcionarios públicos, para beneficiarios de la sanidad pública y para aquellos cuyos patronos les quieran prohibir la ingesta. El que quiera consumir que renuncie a ser empleado estatal o de ciertas profesiones (como profesores), que renuncie a que los demás le paguen tratamientos médicos y a trabajar en las empresas que quieran evaluar eso.

    Pero es más bien perder el tiempo. Ni sé por qué me puse a comentar esto.

    Rafael dijo...

    Creo que en general tiene razón. De todos modos es bastante dificil estimar los efectos de la legalización a corto y mediano plazo y creo se hacen cuentas muy alegres al respecto siendo este un problema tan complejo.

    Por ejemplo en los países que han despenalizado el consumo, este obviamente ha aumentado. ¿Se han hecho los cálculos pertinentes en cuanto a los gastos que supondría hacerse cargo de los nuevos adictos?

    Por otro lado aunque a la larga las bandas criminales se verían sumamente golpeadas, el que intenten pasar a otros negocios como el secuestro o la extorsión podría hacer posible un recrudecimiento temporal de la violencia ¿se ha tenido en cuenta ese escenario?

    Creo que es necesario un análisis más sesudo sobre el tema.

    Con respecto a la entrada al mercado legal de los grupos criminales, eso de hecho ocurrió en Estados Unidos una vez se derogó la prohibición de alcohol. Así se puede leer en el artículo del New York Times que enlacé.

    Me parece bastante razonable la solución que propone.

    Saludos

    Dr. sipmac dijo...

    Lo planteado en el post es básicamente lo que me ha rondado por la cabeza todos estos años. Todo ese poder, esa "capcidad instalada" del crimen organizado no se va a acabar por la legalización, ni se van a ir tranquilitos para sus casas.

    Preveo un incremento en todos los tipos de delitos en contra de la ciudadanía, de robo, extorsión y secuestro, más una proliferación mayor del juego a través de casinos, chance, etc.

    Crystal Meth, vacunas... es decir, lo mismo que ahora, pero peor.

    Por otro lado no creo que lo que llaman "Big Pharma" vaya a dejar de querer intervenir en un mercado legalizado y que no vayan a usar su poder también.

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